Chiyoko es vista como una figura materna por los jóvenes empleados del restaurante familiar donde trabaja a tiempo parcial. Sin embargo, a sus setenta y tantos, sigue activa como mujer. Su verdadera identidad dista mucho de ser la de una madre; es una depredadora que planea una aventura con los hombres empleados. Un día, Chiyoko es nombrada entrenadora de recién llegados. La sesión de entrenamiento se lleva a cabo después de la hora de cierre, cuando solo están las dos en el restaurante. Chiyoko aprovecha para simular que enseña, apretando su cuerpo contra el del recién llegado. Debido al intenso contacto físico, el recién llegado tiene una erección instintiva.
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