Una estudiante que estudiaba con ahínco en la biblioteca. Siempre hablaba con una sonrisa; qué buena chica. Era esbelta, guapa y encantadora. Noté que llevaba minifalda y no pude evitar tocarle las nalgas. Su piel era suave y tersa. "¡Ay! ¿Qué haces?" La apreté con fuerza, acariciando sus partes íntimas. Estaba húmeda. Quería penetrar esa abertura porque tenía un juguete. Acaricié suavemente el vibrador rosa con control remoto...
Comentarios