Esta vez, el pervertido se fijó en una chica seria y guapa que estudiaba con ahínco en la biblioteca. ¡Le frotó el pene con descaro hasta que sintió placer! La chica, temerosa de ser vista, no se atrevió a pedir ayuda... pero finalmente, la frotó hasta que su vagina se humedeció y tuvo un orgasmo.
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