Llevaban ocho años enamorados y siete de novios. Tras la marcha del hermano mayor, se veían cada tres meses. Considerando su reputación y su futuro, decidieron separarse durante dos años. Intentaron buscar otras parejas, pero esto era obviamente imposible para estos hermanos cuyas relaciones románticas eran ilógicas. Acordaron vivir juntos en Tokio.
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