Mi jefe nos invitó a mi esposa y a mí a una posada con aguas termales, y le pidió a mi esposa que lo entretuviera con las bebidas. En cuanto llegamos, nos pusimos yukatas y fuimos a la habitación de mi jefe. Después de una agradable cena, empezamos a beber, y después de pedirle a mi esposa que se sentara a su lado y le sirviera bebidas...
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