Mariko decide casarse con un hombre que tiene un hijo que no ha logrado entrar a la universidad. El hijastro de su esposo, Yusuke, no acepta a Mariko como madre y mantiene la distancia a pesar de vivir juntos. Con el deseo de profundizar su relación con Yusuke, Mariko lo anima a apoyarla como familia y como madre, y Yusuke poco a poco se abre. Sin embargo, las dificultades académicas de Yusuke siguen siendo las mismas, y tras escucharlo, Mariko descubre que ha fracasado en sus relaciones con las mujeres. Ante la petición de Yusuke de comprender el cuerpo femenino, Mariko lo guía con dulzura, diciendo: «Mami empezará por enseñarte a besar de adulto...».
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