Una chica guapa llegó a mi casa vestida solo con un abrigo. Le vendaron los ojos en cuanto entró y salió a esperar las instrucciones de un hombre. Esta chica, en entrenamiento, me obedeció por completo y quería mi pene como recompensa. Le vendé los ojos y le practiqué sexo oral; al penetrarla, me rogó que eyaculara dentro de ella… Cuando le di un consolador, lo chupó con deleite… Luego se despertó y se sintió aún más masoquista…
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