Tras la muerte de su madre, Miko vivió con su padre. Para escapar de su padre, que la acosaba, decidió irse de casa después de graduarse. Sin embargo, mientras se bañaba, fue agredida sexualmente, violando así su virginidad. Aunque al principio temblaba de asco, Miko no pudo resistir los días de entrenamiento y placer, llegando poco a poco al punto de suplicar: «Quiero la polla de papá», completamente embriagada.
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