Hice un viaje de dos días y una noche a unas aguas termales con una inocente y despreocupada chica rubia de 18 años. La entrené para que escuchara todo lo que le decía. La puse en un yukata con un huevo vibrador insertado y un palo de masaje insertado en el pasillo. ¡Podía complacer todo tipo de peticiones lascivas!
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