Para tranquilizar a sus padres, quienes siempre temían que no encontrara una buena pareja, Ema, sin darse cuenta, empezó a mentir, diciendo que tenía novio y que quería casarse. No le quedó más remedio que pedirle a un compañero de trabajo que visitara su ciudad natal como su novio por un día. Sin embargo, al pasar tiempo juntos como una pareja de verdad, descubrieron que eran muy compatibles físicamente...
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