Washio Mei, quien ha estado en abstinencia sexual durante 720 horas sin masturbarse ni tener relaciones sexuales, experimenta un clímax demencial sin precedentes. El clímax más asombroso está aquí. Tras 30 días de abstinencia total, sus pechos de copa J desbordantes se mueven sin control. El placer surge al segundo de la penetración, y los espasmos intensos ocurren casi al instante. Su lujuria imparable, incluso después de repetidas embestidas, es un profundo despertar, un ansia incesante de más. Diez horas al día, de la mañana a la noche, no son más que una indulgencia sexual sin límites.
Comentarios