Tras casarse con un hombre que tenía un hijastro, Karen se esfuerza incansablemente por ser una verdadera madre. Esta repentina situación familiar, sumada a sus esfuerzos por forjar una buena relación con su hijo adoptivo, le genera conflictos con los tutores de otros estudiantes… Karen sigue creyendo en una familia feliz y vive su vida al día… Pero un día, en un evento social invitado por sus tutores, le informan que su hijo adoptivo ha sufrido un accidente. «Por mi hijo y mi familia…». Humillada, acepta el hecho…
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