Una mujer estaba sola en el parque. Me miraba, comiendo su helado como si quisiera algo. Me miraba con ojos seductores, lamiendo el helado que goteaba entre sus brazos y muslos con su larga lengua. Ya sea que la llamara o que ella entablara conversación conmigo, sin darnos cuenta terminamos en una casa aislada y comenzamos a desnudarnos. La mujer silenciosa aceptó todas mis acciones...
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