Es el Festival de los Fantasmas de nuevo. El joven Yasuo, finalmente pudiendo tomarse unas largas vacaciones, viaja con su esposa de regreso a su pueblo natal. Su suegra, Shiho, tan hermosa y voluptuosa como siempre, los saluda con dulzura. «Debes estar cansado del viaje, Yasuo», dice con cariño. «Entonces descansa un poco», los saluda con entusiasmo. Al contemplar el cuerpo femenino, sonriente pero voluptuoso, y sabiendo que él y su esposa no han tenido sexo en mucho tiempo, Yasuo siente un deseo ardiente e incontrolable, aunque sabe que está mal...
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