La hermana mayor de mi novia es una ermitaña. Incluso cuando nos vemos de vez en cuando en su casa, solo nos saludamos, pero siempre me mira con una mirada sombría, como si la melancolía representara ese tipo de persona. Un día, la vi masturbándose... ¡Me excitó muchísimo su cuerpo erótico: sus grandes pechos, su cintura delgada y sus enormes nalgas, a pesar de su ropa generalmente sencilla! Desde ese día, ¡comenzamos en secreto una relación de masturbación mutua!
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