El repartidor llegó a casa de una hermosa, promiscua y culona mujer casada y, al ver que su marido no estaba, cambió de actitud de inmediato e intentó tener sexo con ella. La mujer estaba aterrorizada, le fallaron las piernas e intentó huir, pero él la agarró de los pies y la penetró. Al principio se resistió, pero finalmente sucumbió al placer del pene...
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