Vi a la guapísima portuguesa-estadounidense Isabella frente a una estación en Tokio. Me acerqué a ella haciéndome pasar por cazatalentos, le dejé mi tarjeta de visita y, con palabras dulces y dinero, ¡convencí a mi expareja de grabar una película! Después de la filmación, ¡descubrí que es una máquina de besar! ¡No te pierdas sus besos apasionados!
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