Shinkura, que vive cerca, es una mujer tranquila y silenciosa. Sin querer, me asomé a su casa y la vi masturbándose, lo que se convirtió en mi pasatiempo del fin de semana. Un día, después de ayudarla a mover unas cosas, olvidé dejar mi bolso en su casa, así que fui a molestarla...
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