Mi novia, Nagai Mihina, es dulce y linda; es una pérdida de tiempo. Pero nunca parece disfrutar del sexo. Un día, leí su diario y me enteré de sus experiencias sexuales explícitas. Esto me puso muy celoso, y con entusiasmo agarré los juguetes sadomasoquistas que había comprado, listo para probarlos...
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