Una herramienta córnea y diabólica, insertada y fijada en los labios secretos de una mujer privada de su libertad corporal, transmite vibraciones sutiles y agudas a las profundidades melosas. Cuanto más se resiste la mujer, más penetra misteriosamente. O mejor dicho, es la vibración del miedo —un miedo del que jamás podrá escapar por sí sola— lo que la vuelve loca gradualmente. Una mujer a la que le encanta agitarse. Una mujer en una situación cruel, que busca la ascensión eterna penetrando implacablemente orificios profundos, como un misterioso espacio exterior.
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