Sus rasgos distintivos son una cara de cachorrito y unos pechos enormes que calculo que son copa G. ¡Vino aquí para citas remuneradas y, por alguna razón, no dejaba que nadie la tocara! Pero aun así logré tocarla con fuerza y la llevé a mi pequeña habitación, donde comencé a jugar con su cuerpo a mi antojo...
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