No quiero ver a nadie, no quiero verlo, siento que el pecho me va a estallar. Visité su casa con el corazón latiendo con fuerza. Solíamos tener una relación física. Solo mirarlo me acalora. Decidí no volver a pisar este lugar, porque sabía que una vez que me tocara, no habría vuelta atrás. Aun así, decidí aceptar todos sus deseos. ¿Es por mi esposo? ¿O por mí?...
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