La mujer que se presentó a la sesión de fotos no tenía un trabajo fijo, sino que dependía de trabajos temporales como el de camarera para llegar a fin de mes; era una chica que necesitaba dinero y se sentía algo insegura sobre el futuro. Para ganarse la vida, había considerado trabajar en un burdel o en la calle, en un parque, pero no sabía qué tipo de hombres se le acercarían y no se atrevía a hacerlo. Solo había tenido una relación sentimental. Esta mujer de aspecto andrógino, que se masturba casi a diario, fue la elegida para la sesión de fotos.
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