Mis compañeras y yo fuimos juntas a unas aguas termales. Después de beber, todas se interesaron por el "Juego del Rey" y decidieron probarlo. Aunque estaban un poco confundidas por las sugestivas instrucciones, no tuvieron más remedio que obedecer porque yo era el "Rey". La absoluta autoridad del Rey las entusiasmó aún más...
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