Mi felicidad se desmoronó... Mi madre falleció hace cinco años. Después de que mi padre se volviera a casar, tuve una madrastra y una hermanastra. Ambas eran muy amables, y vivíamos felices cada día... Al día 99 de esta nueva vida, regresé a casa y descubrí que mi padre había desaparecido... Al día 100, mi hermanastra, Ichika, me encarceló y me mantuvo bajo tierra como un juguete...
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