Siempre soy la primera en llegar a clase todos los días, ¡y de repente empezó a llover a cántaros! Mis compañeras estaban empapadas, ¡apenas se les veía la ropa interior! Ni siquiera les importé y empezaron a cambiarse de ropa ahí mismo, ¡haciéndome la polla dura como una piedra! Las alumnas que se dieron cuenta también se emocionaron...
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