¡La quinta entrega del popularísimo proyecto! Una oficinista que busca trabajos ocasionales en la calle es invitada a una habitación vergonzosa con un consolador fijo. Sus medias negras, ya empapadas por sus trabajos ocasionales, se ven aún más estimuladas por los movimientos rítmicos del consolador, ¡provocándole una incontinencia urinaria! Debe superar numerosos obstáculos con el consolador, y si no llega a la meta dentro del tiempo límite, ¡será sometida inmediatamente a un juego de castigo!
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