Mientras trabajaba en un salón de bronceado y ganaba 850 yenes la hora, de vez en cuando, a escondidas del gerente, añadía afrodisíacos a los aceites esenciales. ¡Es totalmente cierto que esas chicas guapas, babeando y chorreando sin parar, me dejan hacer lo que quiero! PARTE 2 SCOP-240
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