Me mudé hace poco a un apartamento nuevo, y un día, al llegar a casa, ¡descubrí que la hija de la casera había entrado a la fuerza en mi habitación! A pesar de su cara bonita, era increíblemente arrogante y no mostraba ningún respeto por los mayores; una auténtica niñata. Cuando intenté echarla, me enseñó sus pechos inmaduros, lo que sin querer me provocó una erección...
Comentarios