Mei, sin querer, dejó que Daigo le estropeara sus cosas mientras limpiaba. Aunque sabía que no lo hacía con mala intención, aun así le dio una buena paliza. Mei ha estado muy ocupada últimamente y no podía permitirse el lujo de disculparse, así que se arrepintió de no haberlo hecho. Preocupado por Mei, Daigo intervino con delicadeza y ayer la besó muchas veces para compensarlo. ¡Aunque ya es de mañana, no puedo parar solo con besos...!
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