De camino a casa después de la escuela, me encontré con una compañera en un parque cercano. Me preguntó si podía quedarme a pasar la noche porque se había escapado. Al verla llorar, no tuve más remedio que dejarla quedarse... No solo nos duchamos juntas, sino que también dormimos juntas, nuestros cuerpos apretados, lo que me excitó, y ella también se emocionó...
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