Mi amigo Zuo Ci, para agradecerte por prestarme tus cuadernos, me envió un video erótico privado. Pero pronto recibí un mensaje que decía: "Fue un error, por favor, bórralo...". Aun así, no pude resistir la lujuria y revisé el contenido en secreto. Lo que vi fue... ¿¡a mi madre!? Mi mente era un completo desastre. Aunque quería saber la verdad, no me atreví a preguntar. Pasó el tiempo. Entonces, un día, al llegar a casa, el ambiente era extraño...
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