Mis amigas, a quienes no había visto en mucho tiempo, eran sorprendentemente maduras; sus cuerpos seductores me mantuvieron cautivado… (Asahina Ema, mxgs01161)
Al llegar a Tokio para la boda de mi superior, la amiga de mi madre me pidió que cuidara de mi amiga de la infancia, Ema. Viendo su figura madura y su aún improbable tendencia a tratarme como a un hombre y exponerme sin querer...
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