Mi nueva madrastra es joven y hermosa, con un encanto excepcional, y... ¡es una pervertida! Presiento que siente algo por mí, y como mi padre no ha estado en contacto últimamente, ¡parece querer proyectar todos sus deseos insatisfechos en mí! Es tolerable, pero insiste en que eyacule dentro de ella, diciendo: "En realidad, quiero más, pero puede terminar en cuanto se acabe el semen". ¡Su lujuria insaciable me obliga a seguir dejándola hacer lo que quiera hasta que libere la última gota de mi semen!
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