Soy un profesor mayor, seducido por la pura y adorable estudiante "Hatsumi", y mi racionalidad como docente se desmorona. Su "piel clara" transparente, sus "jóvenes pechos" a punto de desgarrarse y su exquisito "cálido agujero"... tocar todo de ella me vuelve salvajemente adicto. En el estrecho cuarto de ducha, dice: "El semen del profesor es amargo pero delicioso", tragando mi ardiente semen con su lengua devota. E incluso en el sagrado espacio de la sala de profesores por la mañana, nos apareamos con avidez como bestias. Levantando su falda del uniforme, empujándola sobre la mesa, penetrando repetidamente su joven y firme lugar secreto por detrás. "Sabiendo que es inmoral", cada vez que escucho su astuta y dulce respiración agitada, recupero mi juventud. Vamos, aunque suene el timbre, no terminará. Comencemos la "sesión de tutoría fundiéndonos juntos" que guía mi marchito ser al orgasmo.
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