"No es un grifo, es un grifo de hombre. Como eres joven, está apretado, ¿verdad?". Durante una visita sorpresa a un cliente en un verano sofocante, me quedé atónito con una sola frase de la Sra. Hana, una mujer casada. Llevaba tres meses trabajando en la empresa de reformas, sudando a mares, pero mi rendimiento era mediocre. Ese día, salí corriendo, pero con la actitud de "no tener nada que perder", volví a visitar la casa de la Sra. Hana. Entonces, mientras revisaba la cocina para la reforma, la Sra. Hana, con el mismo tono lascivo de antes, dijo: "De verdad que es un buen grifo..." y luego me atacó la entrepierna...
Comentarios