La arrogante jefa de departamento, Tong Liang, volvió a abusar de su poder y acosarla, provocando la ira de sus subordinados, quienes, sin embargo, temían hablar. Un día, al ser citada a la sala de conferencias, fue atacada por sus subordinados, quienes le rasgaron la ropa, la agredieron sexualmente y la obligaron repetidamente a practicarle sexo oral y a eyacular en su cara.
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