Estas amas de casa estaban constantemente angustiadas y frustradas, insoportables. Sus maridos las ignoraban por completo; a nadie le importaban. Así que se masturbaban varias veces al día. Solo querían sexo, excitación, no querían que sus vidas terminaran así. Al ver a estas amas de casa excitadas retorcerse, gritar y eyacular una y otra vez con un pene que no pertenecía a sus maridos, no podían evitar preguntarse: "¿Es esto infidelidad?".
Comentarios