Un aguacero repentino la empapó, y sin paraguas, estaba inevitablemente empapada. Los destellos de su sujetador y las curvas de su cuerpo bajo la ropa mojada hicieron que la racionalidad del hombre se desvaneciera, y sus sentidos se intensificaron en un frenesí... Bajo la lluvia torrencial, mientras se absorbía cada vez más en su pene...
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