Este hombre de mediana edad encontró a Kana, una joven fugitiva de 19 años, en el parque a altas horas de la noche y la llevó a casa para cuidarla... Ella dijo que le daría comida y techo, pero no sexo, pero ¿cómo iba a obedecerle? Primero, le dio afrodisíacos y masajes para que se relajara, y luego comenzó el entrenamiento pervertido. Mientras el hombre quisiera tener sexo, la dejaría tenerlo cuando quisiera. Era tan placentero...
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