Una esposa, decepcionada al descubrir que la indemnización del seguro por un accidente causado por la negligencia de su marido no se había tramitado, aparentemente debido a un retraso en el pago de las primas, se encontró con que su esposo, herido y postrado en cama, desconocía la situación. Por ello, la esposa decidió consultar a un agente de seguros. "¿Señora, puedo ayudarla en algo?", preguntó el agente, un antiguo compañero, mientras le estrechaba la mano. Ante la perplejidad de la esposa, el agente comentó: "Últimamente he estado obsesionado con este tema...", y acto seguido sacó una cuerda...
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