Engañaron a la recién llegada Saito Miyu, de pechos grandes y talla G, para que filmara una película para adultos con la excusa de grabar un vídeo erótico. De repente, apareció un tipo con una pistola de semen y se roció por todo su cuerpo hasta quedar satisfecho. Tras quedar cubierta de gotas, se puso tan sensible que le rogó que parara después de solo unos toques. ¡Pero esto solo hizo que él quisiera seguir!
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