Una de las estudiantes del curso responsable de la escuela intentó suicidarse y fue hospitalizada tras sufrir acoso escolar. Cuando Aya interrogó al principal culpable (Yuuki), descubrió que su padre era rico e influyente, y que había donado grandes sumas de dinero a la escuela. Yuuki, resentido tras la reprimenda de Aya, la encerró en la sala de equipamiento deportivo con la ayuda de sus cómplices. Aya fue atada a un pilar y suspendida de cadenas. Los cómplices de Yuuki la sometieron a diversas formas de tortura: abofeteándola, golpeándola en el abdomen, ahogamiento simulado, introduciéndole el mango de una fregona en la vagina mientras la maltrataban verbalmente, lo que finalmente la hizo perder el control y alcanzar el orgasmo. Además, torturaron a Aya con un vibrador eléctrico, mientras que Yuuki usó un enema para humillar a la profesora, lo que la hizo eyacular incontrolablemente con grandes cantidades de excrementos y vómitos delante de las estudiantes...
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