Mi guapa compañera de trabajo, cuya mirada al verme sola en el trabajo me emocionó, me invitó a una cita este fin de semana: "¿Quieres salir conmigo este fin de semana?". Al principio, me negué porque me daba pena... Pero al final, cedí a sus palabras: "Esta es la primera y la última vez", y sin darme cuenta acepté. Además, esta cita tenía una regla especial: teníamos que ir a un hotel después de tener una erección...
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