Acababan de dejar a mi hermana tetona, y yo no tenía suerte con las mujeres. Al ver su pose lasciva, quise seducirla, pero me pillaron. Se apiadó de mí y me dejó hacer lo que quisiera con sus nalgas desnudas... ¡Quién iba a decir que, tras dudarlo un poco, se metió y me folló hasta que me corrí!
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