El alivio de tomar el último tren duró poco. Ayaka, víctima de acoso sexual, no pudo resistirse en el vagón desierto y ¡llegó al orgasmo! ¡Incluso la penetraron! Saltó de una estación de tren vacía para intentar pedir ayuda... ¡Incluso su desesperada huida se topó con persecución y más asaltos! Su cuerpo, empapado por la lluvia y congelado, se llenó repetidamente de semen repugnante, y mientras pasaba la noche sintiendo el calor del esperma, los sentimientos de Karen comenzaron a cambiar... "Quizás me guste esta persona...". Si el encuentro hubiera sido diferente, esta relación distorsionada podría haberse transformado en amor puro.
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