Yo, la profesora, de verdad desarrollé sentimientos por mis adorables alumnas. Con el pretexto de dar clases particulares, las atraje a la piscina. Sin saber mis intenciones, se pusieron sus trajes de baño escolares y bebieron bebidas con afrodisíacos a escondidas. Tras lograr que las bebieran, se sonrojaron y jadearon, con el rostro desencajado de deseo, ¡suplicándome ayuda! Y entonces...
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