Mis compañeras siempre me intimidaban, ¡ni siquiera un viaje de empresa a un balneario me traía nada de diversión! Pero la situación dio un giro radical cuando mi jefe sugirió jugar al Juego del Rey. "¡Las órdenes del Rey son absolutas!". Así que di un montón de órdenes eróticas para vengarme, pero inesperadamente, ¡acabé igual que el Rey! ¡Y hasta me acosté con todas!
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