Una compañía donde las citas están prohibidas. Aunque sé que está mal, no puedo resistirme al encanto de Marin. En una calurosa noche de verano, inconscientemente veo su cuerpo empapado. Marin, recién salida de la ducha, desprende una fragancia maravillosa que me tienta. «Me gustas mucho, senpai». «Solo nosotros dos lo sabemos». ¿Qué será de nosotros...?
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