A un colega menor, a quien no le gustaba, le pidieron que diera clases particulares gratis a su hermana menor, Abe Mikako. Incapaz de negarse, se convirtió a regañadientes en su tutor, mientras usaba hipnosis para lavarle el cerebro gradualmente... ¡convirtiéndola en una perra sensible y sumisa, suplicante de un pene!
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